Auditamos nuestro propio test del Reglamento de IA contra el texto de la norma, y pasó de cinco preguntas a nueve
Publicamos un test gratuito para que cualquiera pueda saber qué le obliga el Reglamento europeo de inteligencia artificial. Lo hemos vuelto a pasar entero contra el texto de la norma, artículo por artículo, y ha salido una versión nueva: donde había cinco preguntas ahora hay nueve, aunque casi nadie llegue a verlas todas, porque el recorrido se acorta en cuanto queda claro qué no te aplica.
Lo contamos porque el resultado del repaso es más interesante que el cambio. Un test de cumplimiento que se equivoca no es neutro: deja tranquilo a quien no debería estarlo, y eso hace más daño que no tener ninguno.
Lo que faltaba preguntar
Las preguntas nuevas no son de relleno. Cada una existe porque sin ella el resultado podía salir mal en un caso perfectamente normal.
- De quién es el chat de tu web. No es lo mismo uno propio que uno contratado que se presenta con tu nombre y tu marca: el aviso de que hay una máquina detrás es del que despliega, y eso cambia según el caso.
- Cómo son las imágenes, los vídeos y las voces que publicas. Si son realistas o si son claramente ilustraciones, porque de ahí depende que haya que avisar o no.
- De qué hablan los textos que publicas con ayuda de IA. La norma separa la comunicación de tu propia empresa de la información de interés general, y no pide lo mismo para las dos.
- Qué tienes por escrito. Política de uso, registro de formación, inventario de dónde hay IA, contratos con proveedores revisados. Es lo que se enseña si alguien pregunta.
Tres reglas que no se tocan al escribirlo
Un test así se puede escribir de muchas maneras, y casi todas son peores. Estas tres están anotadas en el propio código, para que no se pierdan cuando alguien lo edite dentro de seis meses.
- No se dice «cumples» ni «no cumples». Se dice qué obligaciones aplican y de quién son. Un cuestionario de nueve preguntas no está en condiciones de certificar nada.
- No aparece ninguna cifra de multa. Ni una. Se vende orden y control, no miedo.
- No se promete ningún sello. No existe ninguno oficial, y fingir lo contrario sería exactamente el problema que intentamos resolver.
Y la parte que más se agradece: lo que no te aplica
El resultado no es solo una lista de deberes. Dice también qué obligaciones no te tocan y por qué, con su motivo al lado. Suena a detalle menor y no lo es: buena parte de la alarma que circula estos días consiste en atribuirle a una pyme obligaciones que la norma reserva a quien construye modelos o a quien despliega sistemas de alto riesgo. Saber qué no te aplica es lo que evita que te lo vendan.
Gratis, entero y sin registro
El resultado completo se ve en pantalla sin pedir nada: ni correo, ni cuenta, ni «déjanos tus datos para ver el informe». Si lo quieres por correo, se puede, pero es una decisión tuya y no un peaje. Se tarda unos dos minutos y no es asesoramiento jurídico, cosa que también dice la propia página antes de empezar.
Si al terminar hay términos que no te suenan, el glosario de IA los explica en lenguaje llano, sin plantilla técnica.
Pásalo tú mismo en el test del Reglamento de IA. Son nueve preguntas como máximo y el resultado se ve entero.